El ajuste sigue su camino… ¿pero cuándo termina la crisis?

¿Cómo medir la eficacia de las políticas de estímulo o del nuevo New Deal que hoy lleva adelante el Gobierno norteamericano? Es una pregunta sin respuesta. Frédéric Bastiat explicaba en 1850 que podemos ver aquello que los planes del Estado hacen, pero no aquello que el sector privado habría hecho con esos mismos recursos.

Aun sin una respuesta concreta, ¿qué ocurriría si luego de gastar y gastar se viera que el desempleo y las quiebras empresariales siguen aumentando? Ante un eventual fracaso de estas políticas, el Gobierno norteamericano ya ensaya una respuesta: “Sin estas políticas, la crisis habría sido peor”.

A estas palabras, que seguramente escucharemos en el futuro por parte de Obama, Krugman ya les va preparando el terrano, afirmando que si todo esto fracasa, es porque Obama ha sido “demasiado prudente“. El premio Nobel trata de demostrar su afirmación mediante su particular interpretación de lo ocurrido en la crisis de los años 30. Tras la Gran Depresión, Hoover primero y Roosevelt después, se quedaron cortos con el gasto. Por eso, diría Krugman, Estados Unidos no terminó de salir de la crisis hasta comenzada la Segunda Guerra Mundial. Fue en ese momento cuando el Gobierno emprendió un gasto ilimitado y logró compensar totalmente la “insuficiencia de la demanda agregada”.

En el mismo sentido argumenta Gregory Mankiw, quien ha propuesto rebajar las tasas aún por debajo de cero.

Lo cierto es que, “a pesar” de las políticas que Krugman y Mankiw proponen y Obama practica, la economía está completando su ajuste, tal como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek anticiparon en la primera mitad del siglo pasado. Los diarios nos muestran día a día cómo los mercados inmobiliario y bursátil se destruyen, mientras que el desempleo alcanza cifras récord.

Pero si el ajuste se está completando, si las burbujas se desinflan, ¿qué podemos decir de los planes de estímulo? Podemos señalar, en todo caso, que “afortunadamente” son insuficientes, que tales políticas juegan un rol importante en lo social, como contención del descontento popular, pero que no han podido evitar el reajuste del mercado.

Este reajuste es doloroso, pero sano. Es igual que una resaca para quien ha bebido demasiado. Completado el ajuste, si es que hemos aprendido la lección, debemos emprender un camino diferente al que desembocó en esta depresión.

Bernanke es uno de los primeros que se ha animado a conjeturar una posible fecha en que la crisis toque fondo y comience la recuperación. Pero 2010 parece más una expresión de deseo que el resultado de un análisis económico profundo.

¿Cuentan los economistas con herramientas para predecir cuál es la fecha en que terminará la crisis? Desde la Escuela Austríaca posiblemente no. Mises y Hayek nos han enseñado que la profundidad de la crisis dependerá del mercado, del ajuste que este necesite para liquidar los errores cometidos en el pasado, y fundamentalmente, de las expectativas de los consumidores.

¿Es consciente Bernanke de esto? Si así fuera, ¿estará intentando crear expectativas de que la crisis está llegando a su fin?

17 comentarios

  1. Tal vez la esperanza que podamos tener en que cuando los asesores más “líberals” de Obama intenten seguir aumentando el deficit, la oposición (sin autoridad moral desde luego) y sus propios asesores más moderados lo impidan. Eso sí, seguramente Obama no podrá asumir ese costo político y es dudoso que obtenga un 2do mandato.

  2. Hoy La Nación publica un artículo donde afirma que hubo menos despidos en EEUU que los esperados:

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1125035

    “El sector privado suprimió 491.000 empleos en abril, bastante menos que en marzo cuando se eliminaron 708.000 puestos; los analistas pronosticaban más recortes.”

    Es eso una señal de que “el fin de la crisis” está más cerca?

  3. Puede ser una senal de que la crisis sigue su camino, y que las politicas del gobierno logran mantener empleo economicamente improductivo.

    Las estadisticas no distinguen entre empleo productivo e improductivo, y los politicos presumen que el trabajo siempre es productivo.

    Si este es empleo improductivo, entonces la crisis se esta profundizando, en lugar de corrigiendo. Dado el nivel de intervencion que esta tomando la economia en general, no descartaria la posibilidad de que sea empleo improductivo (como si Obama dijese que la crisis se esta corrigiendo porque las empresas sobre-dimensionadas no estan quebrando gracias a sus “bailouts”).

  4. Es un buen punto el que hace Nicolás. Ahora, Obama no está dandole dinero a la gente para que haga pozos y luego los tape, como alguna vez recomendó Keynes.
    La pregunta que se podría plantear es: Si la política norteamericana es para mantener puestos de trabajo en empresas como General Motors, Citibank, etc. ¿podemos decir que ese empleo es improductivo? ¿Acaso no son las empresas más competitivas de los últimos años?

  5. Es cierto que hay un aspecto psicologico importante, muchos individuos/empresas que reducen sus costos por temor a lo que pueda pasar en la crisis. Y si esto se frena el desemepleo disminuye su crecimiento. Si este desempleo se recupera no es necesariamente improductivo.

    Sin embargo, las variables “desemepleo” y “consumo” no son suficiente para concluir si se esta saliendo o no de la crisis porque estas variables no distinguen entre “empleo productivo” y “empleo improductivo” por un lado y aumento del “consumo por aumento de productividad” y aumento del “consumo por consumo de capital” por el otro.

    Por otro lado, si estas empresas son tan productivas y eficientes, porque estan en una situacion tan terminal? Eran las mas productivas o parecia que lo eran dada la expansion monetaria de la FED? Es cierto que esta politica afecta a todas las empresas, pero no a todas por igual. El sector bancario y empresas de alto capital fijo como GE pueden verse mas afectadas que otras. Si estas empresas se encuentran sobre-dimensionadas y se las salva, entonces sus empleados “hacen pozos y los tapan” (en sentido economico, no literal).

    El punto, quizas, es que si bien la politica de Obama y la FED puede no estar directamente apuntada a la variable empleo; tiene efectos indirectos sobre ella. Si el politico no tiene en cuenta este efecto indirecto puede creer que la economia esta mejorando, cuando en realidad se estan consumiendo bienes de capital cuya ausencia algun dia se va a hacer notar.

  6. Interesante discusión…
    La decisión de la administración de Obama de inundar todavía más la economía con deuda, aumentar el gasto público, etc. parece clara. En esta noticia informamos sobre cómo todos los niveles de gobierno estadounidenses están aumentando su endeudamiento: http://www.libertaddigital.com/economia/la-orgia-de-la-deuda-publica-se-contagia-a-los-gobiernos-estatales-y-locales-de-eeuu-1276358453/
    La verdad es que creo que en el avance de este plan, y de las distorsiones que están introduciendo estas intervenciones, no es nada fácil distinguir entre trabajo productivo e improductivo… ¿cómo saber qué hubiera pasado si no hubiera habido estas intervenciones?

    Y esto se une a lo que pregunta Adrián. Lo que respondería sería que al pincharse la burbuja del crédito (que fue a parar a lo largo de toda la economía, especialmente automoción, inmobiliario, y seguro que más sectores), buena parte de la demanda que dependía de este nuevo crédito se ha desplomado, y ahora empresas como GM se encuentran con que tienen una gran capacidad productiva que no pueden aprovechar. Puede que fueran productivas en los últimos años, pero solo por la expansión crediticia.

    Y como nota, sobre la productividad de las 3 grandes de automoción de Chicago: http://rodrik.typepad.com/dani_rodriks_weblog/2009/05/the-chickens-have-come-home-to-roost.html

  7. “empresas como General Motors, Citibank, etc. ¿podemos decir que ese empleo es improductivo? ¿Acaso no son las empresas más competitivas de los últimos años?”

    Haha. Hay una razon por la que esas empresas estan virtualmente fundidas no ?

    Citibank productivo ? De que exactamente ? De estafas ?

  8. Volviendo a la pregunta incial… copio un artículo de Juan J. Llach que se publicó hoy en La Nación, donde parece ofrecernos una respuesta sobre el fin de la crisis:

    La economía global aterriza
    Juan J. Llach

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1125183&pid=6388625&toi=6275

    pesar de los efectos desfavorables de la temible gripe porcina, siguen aumentando, semana tras semana, los indicios de que la economía mundial inició su descenso de aproximación para aterrizar hacia mediados de año o en el tercer trimestre de 2009. Aun los más pesimistas empiezan a reconocerlo.

    Los precios de las materias primas han subido hasta un 50% desde sus niveles mínimos y las bolsas se han recuperado, por lo menos, en un 20%. Tanto en Estados Unidos como en Europa caen las tasas de interés de mercado y también los bonos de los tesoros, al no ser ya demandados como único refugio en la tempestad.

    Por las mismas razones, el dólar empieza a desvalorizarse. En Estados Unidos mejora la confianza de los consumidores, bajan los inventarios, se recuperan las órdenes de compra de industrias y servicios, se estabilizan las ventas de casas y algunos precios aumentan gracias al impulso de tasas hipotecarias bajísimas.

    La economía china se recuperó en el primer trimestre de 2009 respecto del cuarto de 2008. Japón sorprendió con aumentos de la producción industrial y las exportaciones. A pesar de caídas de precios al consumidor en países como España o el Reino Unido, se está todavía lejos de la deflación.

    El panorama, por cierto, no es color de rosa. Los problemas de los bancos no están aún resueltos. El Fondo Monetario Internacional acaba de estimar que sus pérdidas totales llegarán a 4,1 billones de dólares y que hará falta todavía inyectarles capital por 875.000 millones de dólares, cifra enorme pero que no resulta inalcanzable.

    El desempleo continúa aumentando en casi todo el mundo y cuesta todavía encontrar datos positivos de Europa. Si bien se recupera la crucial confianza empresarial en Alemania, es aún preocupante la situación de Irlanda, los países bálticos y los mediterráneos. Ellos necesitarían devaluar sus monedas, pero no pueden hacerlo, porque están en la franja del euro y, para colmo, se los presiona a hacer ajustes fiscales de carácter contractivo: se trata del mismo error del FMI con la Argentina en tiempos de la convertibilidad.

    De no ser por esta situación de Europa, mi optimismo sobre la economía global sería todavía mayor. Ojalá que la gripe porcina no llegue a convertirse en pandemia ni complique este panorama esperanzador.

    Los resultados de la reunión del Grupo de los 20, buenos, pero algo mezquinos, han contribuido a la distensión. Cuadruplicar los recursos del FMI implica, en la práctica, que ningún país que acepte la revisión normal del artículo 4° irá al default , bajando así el riesgo de casi todos los países emergentes, aunque no el de la Argentina.

    También se reafirmaron compromisos con las metas del milenio y con la ayuda oficial a los países más pobres, aunque esto es dudoso, porque la mayoría las ha incumplido hasta ahora. Se comprometió a evitar el proteccionismo -y las devaluaciones competitivas, aunque esto es menos creíble- y a finalizar, todavía sin fecha, la ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio. Se estableció un consejo de estabilidad financiera global, con mayores funciones que el foro hasta ahora vigente.

    Se mencionó, en fin, una expansión fiscal sin precedente -aunque no concertada, como se dijo- de cinco billones de dólares para fines de 2010. Es sabido que en esto no hubo acuerdo entre Estados Unidos, cuyo temor ancestral es la recesión, por la crisis del 30, y Europa, que teme sobre todo la inflación, por las hiperinflaciones de ambas posguerras.

    La señal de que ningún país sincero y ningún banco relevante caerán o quebrarán, resalta las esenciales diferencias entre esta crisis y la del 30. El afán de originalidad lleva a algunos colegas a exagerar las similitudes (Eichengreen y O´Rourke, en Vox, http://www.voxeu.org/index.php?q=node/3421 ). Hay al menos tres diferencias cruciales. Una es la intensidad y rapidez de las respuestas de políticas fiscales y monetarias, ésta sí reconocida por los autores citados. La segunda es que, hasta el momento, el proteccionismo ha sido limitado. La tercera es que, por ahora, no hay deflación, mientras que entre 1929 y 1931 los precios cayeron en los Estados Unidos un 16,2 por ciento, dando lugar a una caída del ingreso nominal total de los norteamericanos del 53 por ciento (sic) hasta 1933, y a tasas de descuento reales de los bancos centrales del diez por ciento o más, contra el dos por ciento negativo de hoy.

    Aunque, como mínimo, es indudable la desaceleración en la caída de la economía mundial, otra historia es cuándo y cómo se iniciará la recuperación. Las políticas económicas deberán todavía afrontar nuevas pruebas, sobre todo por el lado de los bancos en Europa y de los deudores hipotecarios en los Estados Unidos.

    Cuanto antes se acierte en soluciones genuinas a estos problemas más temprano y rápidamente se saldrá. Si bien hoy casi nadie pronostica una salida veloz, hay que tener en cuenta que los excedentes de liquidez agazapados a la espera de oportunidades son enormes, del orden de los diez billones de dólares.

    No bien aparezcan indicios fehacientes de recuperación de la economía real, la suba de precios de los activos financieros y, luego, de los inmuebles será rápida y realimentará a aquélla. Por eso creo que una salida razonablemente veloz de la crisis hacia fines de año es más probable de lo que hoy parece. Más aún: el principal problema que puede aparecer allí es la inflación, como se ve hoy mismo cada vez que buenas expectativas en los mercados financieros hacen subir las materias primas.

    Una de las claves de lo que ocurre es que el consumo en los países desarrollados está cayendo mucho menos de lo esperado (1,4%), 0,9 por ciento en los Estados Unidos y, claro, mucho más en España (3,1%) y el Reino Unido (3,8%). Esto resulta de las políticas expansivas, pero también de la aceleración del envejecimiento de la población y de que la crisis ha golpeado menos a los sectores sociales medios y bajos, con mayor propensión a consumir.

    También entre los países, los más golpeados son los desarrollados que, según el FMI, caerían 3,8 por ciento este año y no crecerían en 2010.

    Entre los emergentes sobresale el crecimiento de China, con 6,5 por ciento en 2009 y 7,5 por ciento en 2010, pero también casi toda Asia en desarrollo (4,8% y 6,1%). También Africa sufrirá menos. Crecerá un dos por ciento y un 3,9 por ciento, mientras que América latina caería 1,5 por ciento este año y se recuperaría con alrededor del 1,6 por ciento positivo en 2010.

    Este mayor crecimiento de Africa se viene dando en todo lo que va del siglo XXI, y es una señal de alerta para nuestro continente. Los signos de la coyuntura afianzan nuestras megatendencias de protagonismo económico creciente de los países emergentes, con Asia a la cabeza, que la reunión del G-20 ha empezado a reconocer e institucionalizar.

    Para América del Sur y para la Argentina, ésta es una gran noticia, porque estos países son socios estratégicos y seguirán brindando muy buenas oportunidades de desarrollo. La inflación a la salida de la crisis, con relativa desvalorización del dólar y aumentos de las commodities , potenciará esta tendencia. La Argentina es el país que menos ha aprovechado estas oportunidades, dado que, en alimentos, hoy produce unos 20.000 millones de dólares y exporta unos 13.000 millones menos de lo que podría. Hasta ahora esto ha significado menor crecimiento, y la recesión en curso que podría haberse evitado. Pero de aquí en más, la opción entre aislarse del mundo o integrarse a él será una cuestión de supervivencia.

  9. Este llach es el mismo (payaso) que vi una vez explicando como la educacion publica compulsiva tenia que incluir el secundario y un poco mas ?

    Tipico conservador fachista hablando de lo que no sabe ?

  10. Ayer subieron en la web de la UFM varias entrevistas con Jesús Huerta de Soto y una conferencia suya sobre la crisis. Se explica con claridad meridiana.

    http://newmedia.ufm.edu.gt/todosan.asp?an=2009

  11. Con referencia al planteo original del 6/05, creo que el recurso de decir “sin estas políticas, la crisis habría sido peor”, un mínimo de seriedad, por lo menos de quienes se atribuyen para sí la razón y la verdad, es fundamentar esta observación. Para ello, habría que fundamentar por algún método serio: (1) cuál habría sido el panorama con cero de intervención del estado salvador, (2) cuál debería haber sido el peso de la intervención para conseguir exactamente qué efectos, (3) de allí deducir que, a esta mitad de camino, por haber sido “demasiado prudente”, le corresponde este determinado nivel de crisis en el sistema.
    Me pregunto si estas políticas sirven como contención del descontento popular. Desde luego que el pueblo tiene absoluto derecho en estar descontento y disconforme. Lo que creo que no abona es en establecer políticas “placebo” para calmar a las fieras. Si un oncólogo le informa a su paciente si éste tiene cáncer, y le informa de su gravedad, por qué creer que los engaños compasivos son efectivos?. Creo que las personas son maduras como para aceptar aún las más crudas verdades, siempre, desde luego, que las mismas sean encaradas con profesionalismo, con idoneidad, con compasión por tratar de que el dolor sea lo menos intenso y lo más breve posible. En este sentido, me pregunto, humildemente, qué es peor / qué es más aconsejable: salvar empresas con problemas crónicos, o hacer que el mercado haga su ajuste y acompañar con un seguro de desempleo serio a quienes, por lo demás, no tienen responsabilidad de esta mala gestión.
    Con respecto a la pregunta “¿cuándo terminará la crisis?”, me permito dudar sobre la misma. Es decir, creo que la pregunta, si bien muy lógicamente comprensible, no abarca la totalidad de lo que estamos viviendo. En particular, habría que establecer exactamente qué significa “terminar”. Y no pretendo un mero juego de palabras. Los hechos que a la vista del tiempo pasado se califican como históricos no son ladrillos de una construcción, unidades separables y analizables por sí. Creo que toda la realidad que nos permea es un flujo constante e ininterrumpido de causas y consecuencias y realidades que mutan a cada momento, que nada es permanente. Así las cosas, desconozco qué hubiese pasado si los gobiernos se limitaran a dejar hacer, y acompañar a la población con medidas austeras y concretas que impidan que la crisis sea una tragedia para nadie. No es que simplemente nos engripamos y estuvimos en cama unos días y luego retomamos nuestras actividades habituales: lo que está ocurriendo es que nos están modificando la realidad y la “salida” no será otra cosa más que un enturbiamiento más de la realidad que vivimos: intervencionismos, guerras, mentalidades mesiánicas, intolerancia, incompetencia. No es que simplemente hay un problema y estamos esperando solucionarlo, creo más bien que nos están modificando la realidad concreta acentuando las causas de mil maneras de manifestación de la violencia. Nuestra realidad sufre cuando hay una crisis financiera, pero también sufre por los excesos de los totalitarismos y maneras autoritarias de conducirse en la sociedad. Y de ésta no se sale tan fácilmente.
    En definitiva, yo no sé cuándo un empleo es productivo y cuándo es improductivo. Tal vez simplemente habría que dejar al mercado que lo resuelva. Cuando es un gobierno el que se arroga el derecho de definir qué vale la pena y qué no, nos está modificando la realidad, recortando nuestras libertades, empobreciéndonos. Nos empobrece a futuro y nos empobrece también intelectualmente, haciéndonos creer que hay un “papá” que puede zanjar estas disputas, por ejemplo. El público norteamericano ya decidió en 2007 sobre la calidad del trabajo de las automotrices de Detroit: por primera vez en la historia, menos de la mitad de los autos vendidos ese año eran de origen estrictamente norteamericano, el resto era, básicamente, alemán y japonés. ¿No son acaso los consumidores quienes deben decidir estas cosas?. Y aquí parece que los consumidores ya han tomado partido.—No obstante, es fuerte la tendencia a que tengamos permanentemente gente que nos diga cómo vivir, qué hacer, qué dejar, qué creer, qué esperar del futuro. Es en este contexto que no creo que la crisis vaya a “terminar” en un determinado momento.

  12. Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Alfredo Polin. Y podría agregar un argumento más: la salida de este ciclo, es el inicio de uno nuevo, como ya han remarcado varios economistas austríacos. El último artículo en este sentido es el de Alberto Benegas Lynch (h) en la revista Noticias del domingo titulado “Otra burbuja en marcha”.

    Al margen, creo que es interesante el ejercicio de leer a quienes creen ver un final para la crisis. Ya copié el artículo de Llach, arriba, con lo que considero un “exagerado optimismo”. Aquí adjunto otro sobre la perspectiva del Banco Central Europeo, publicado en La Nación de hoy.

    Creo que las autoridades de estas instituciones que causaron la crisis entienden que modificando las expectativas, pueden terminar con la crisis. De ahí que intenten permanentemente dar señales positivas.

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1126895

    Para el Banco Central Europeo, la crisis económica está “en un punto de inflexión”

    Así lo aseguró su presidente, Jean-Claude Trichet; estimó que el producto mundial cae a un ritmo menor que en los últimos meses; se derrumbó el PBI de Letonia

  13. Agrego otro comentario. Esta vez de Martin Redrado, Presidente del Banco Central de la República Argentina:

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1126945

    Redrado pronosticó que la economía global tocará fondo en el tercer trimestre

    En un encuentro de jefes de bancos centrales en Basilea, aseguró: “Estamos viendo una estabilización de la situación”; destacó la resistencia de los mercados financieros en América latina.

  14. Justamente uno de los problemas es la alineacion de las “expectativas” con la “realidad”. No es que esta alineacio no sea importante, sino que se presume que con buenas expectativas se soluciona el problema.

    No es suficiente que cambien las expectativas y vuelva el consumo y la inversion; es neceario que lo que llevo a esta situacion desaparezca.

    Es cierto que las decisiones se toman en base a expectativas, pero el resultado de estas decisiones no depende de esas expectativas, depende de haber elegido los medios adecuados y que las autoridades politicas y monetarias no esten interviniendo en el mercado.

  15. Por ejemplo, lo que dice Benegas Lynch de ‘otra burbuja en marcha’ puede ser muy cierto en el caso de China: http://www.libertaddigital.com/economia/la-crisis-en-china-bendicion-o-desgracia-1276358199/

    Luego añadamos al tema de las expectativas y su alineación con la realidad, la regime uncertainty, término acuñado por Robert Higgs para explicar la larguísima duración de la Gran depresión.

    “[Higgs] sostiene la tesis de que la larga duración de más de diez años de la Depresión de los años 30 no se debió a un tímido impulso del gasto publico, como creen Krugman y otros keynesianos, sino a la pérdida de confianza de los inversores en el mantenimiento de la estructura de derechos de propiedad presente en aquel momento.

    Y es que, las políticas asistemáticas y alocadas de Franklin Delano Roosevelt generaron una total desconfianza e incertidumbre en el sistema económico, desincentivando la puesta en marcha de proyectos y planes productivos por parte de inversores y capitalistas.

    Sustituyan el nombre de Franklin Delano Roosevelt por el de Barack Obama, y puede que lo que Higgs relató en su trabajo se parezca a la realidad actual. El miedo e incertidumbre que más debería preocupar no es la que genera vaivenes bursátiles a corto plazo, sino la que puede hacer que la recuperación se obstaculice y retrase varios años como consecuencia de intervenciones públicas masivas e insensatas.”
    http://www.libertaddigital.com/economia/cae-el-indice-de-la-volatilidad-una-senal-alcista-1276357545/

  16. Tengo para mí que toda la “historia oficial” que nos están queriendo vender, principalmente, y de manera lógica, desde los mismos centros de poder político y económico que no se hacen cargo de sus responsabilidades (bancos centrales, bancos y financieras, el poder político central de los países del primer mundo, fondos monetarios, etc.) están recurriendo a ciertas explicaciones que no resisten un análisis crítico. Así, por ej, si el problema es que el público consume poco, ¿por qué consume poco?, ¿por qué dejó de consumir a los niveles en que venía consumiendo cuando todo iba tan bien?. Debe de haber habido un fenómeno por el cual la gente se puso de acuerdo y bajó abruptamente sus gastos e inversiones. ¿Qué lo originó?. Si el remedio está en que el Estado reemplace a los consumidores en sus niveles de gasto, el nivel del gasto del Estado debería ser exactamente el resultado de la diferencia entre el nivel de gasto del público, de antes de la crisis al actual momento de la crisis, decreciendo entonces a medida que la economía rápidamente se recupera dado que ahora se restableció el gasto por medio de la intervención del Estado. El problema con el cual se tropieza acá es que el nivel cuantitativo (el gasto) es mucho más fácil de determinar y de imitar que el cualitativo (en qué cosas se gasta). Basta ir a un shopping para ver miríada de personas caminando, mirando, comparando, comprando. Intentar una “conducta espejo” de esta gente que abruptamente dejó de comprar, sería una locura. De donde el Estado nunca podrá suplementar el efecto que se supone es el que generó la actual crisis. ¿Podrían entonces gastos en determinados bienes reemplazar per se a los gastos en otros y variados bienes?. Ahora bien, si lo que hay que hacer es estimular las expectativas del público, si se tomaran las medidas adecuadas, podría hacerse que la gente volviera a gastar como antes. El tema quizás pase también por la opinión que los profesionales de la economía tengan por las expectativas. Si bien el comportamiento de las personas no tiene por qué ser siempre racional, y de hecho no lo es (se mezclan sentimientos, prejuicios, y muchos otros factores no racionales), ¿no podríamos considerar que por la ley de los grandes números, al tratar de poblaciones enteras de países y continentes, el comportamiento promedio tiende hacia un nivel de racionalidad constante a lo largo del tiempo?. Este nivel podría verse afectado ciertamente por algún suceso de suficiente peso (como el efecto de gritar “fuego!” en un cine), pero esa “irracionalidad extra” debería ser más o menos efímera (tampoco sería irracionalidad extra, ya que no tiene nada de irracional tratar de salvarse de morir quemado; es pánico, pero el pánico no es antirracional). En temas económicos, donde las personas usan (usamos) su dinero (nuestros intereses particulares) como medio de compra-venta o como ahorro, donde nuestro interés material está siempre presente, la gente no llega a ser más o menos “tonta” en uno u otro años. Simplemente creo que actúan de la misma manera semirracional de siempre. De allí entonces que las “expectativas” de la gente en su conjunto no se alejan demasiado de la “realidad”, o por lo menos no lo hace en mayor o menor medida que en otros momentos. (Máxime cuando el uso del dinero es siempre un uso individual, son los individuos los que lo usan, nunca las masas histéricas.) Si esto fuera cierto, entonces tendríamos que concluir en que las acciones de las personas de acuerdo a sus “expectativas” se fundamentan en una percepción de la realidad que no es ni más ni menos racional que siempre, y por lo tanto, una medida enfocada en las presuntas “expectativas” será evaluada como siempre lo ha sido hasta ahora, de donde si la medida no es “realista” las personas terminarán actuando en consecuencia (nadie quiere morir quemado). Quiero decir, a nivel de la población, si una medida es ineficaz, creo que la tendencia es a que será percibida como ineficaz. Siempre teniendo en cuenta que, por un lado, hablamos de los comportamientos individuales siguiendo los intereses propios, por el otro la estadística de esos comportamientos marca una determinada tendencia poblacional.
    Bueno, pido disculpas al ensayar estas palabras ya que no he seguido la carrera económica y por lo tanto puedo estar fallando gravemente. Si es así, de nuevo me disculpo. Trato de ver las cosas como consumidor, como lo somos todos, ni más ni menos….

  17. Muy interesante el comentario de Alfredo Polin. Dice algo que muchas veces me pregunté:
    Sintetizando: Nos quieren vender una historia que no existe. “Están recurriendo a ciertas explicaciones que no resisten un análisis crítico.”
    Es muy difícil creer que las personas que dirigen todas estas instituciones (bancos centrales, fmi, etc) tienen una visión similar a la nuestra y, sin embargo, deciden ocultarla, ofreciendo explicaciones que no resisten un buen análisis.
    Varios premios Nobel, y muchos profesores que he tenido, ofrecen este tipo de respuesta y jamás tendrán contacto con la vida política, ni se verán beneficiados por la crisis.
    El debate lo veo en la Universidad, antes con mis compañeros, ahora con alumnos.

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