La Escuela Austríaca ofrece una particular visión sobre el tema del monopolio, diferenciando entre monopolios de mercado y monopolios legales. Los primeros serían aquellos que consiguen ser únicos oferentes de un bien o servicio compitiendo en el mercado, desplazando a la competencia efectiva, pero sabiendo que un incremento fuerte en los precios o una baja en la calidad de sus productos puede provocar la entrada de competidores potenciales. Los segundos serían aquellos que logran convertirse en monopolistas porque el estado les garantiza esta situación mediante barreras a la entrada legales. En este caso claramente no hay competidores potenciales.
El caso que proponemos aquí para el debate es el monopolio de un recurso natural: ¿Qué pasaría si se diera el caso en que una persona es dueña de una mina en la que se encuentra el único mineral capaz de formar parte de un proceso de producción de un medicamento que cura una enfermedad mortal? Claramente, en una sociedad libre donde están bien definidos los derechos de propiedad, el margen de ganancia sería muy alto: ¿debe el gobierno intervenir en esta situación para que el precio del remedio sea accesible?
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Creo que si el gobierno interviene en esta situación, se estarán violando los derechos de propiedad y el daño que esto ocasionará a la sociedad libre será mucho peor que la reducción que pueda conseguir en el precio del medicamento.
Antes de abordar la pregunta, me parece que es muy importante dejar en claro que en general, este tipo de casos extremos no se da en el mundo real.
Si bien son buenos para tratar de llevar los principios hasta sus últimas consecuencias, generalmente no vivimos en un mundo de extremos o emergencias.
Ello además es importante, porque cuando ciertos principios son cuestionados porque en casos de emergencia no funcionan, luego lo que ocurre es que en nombre de situaciones excepcionales que rara vez ocurren, se cambian las reglas del juego por otras que son totalmente inconvenientes en situaciones normales
Ricardo.
Creo que el problema es más bien de filosofía política que de economía. Si se diera esa situación (muy rara por cierto, pero útil como ejercicio mental) es obvio que se daría lo que Mises llama un “precio de monopolio” abierto, obviamente, a una eventual competencia potencial. La cuestión es la decisión política de hacer “algo”, “sin” fijar el precio. Aquel que no tenga problemas con la filosofía política de Hayek tiene un ppio. de solución: un gobierno municipal podría comprar parte de esa droga (siempre que se cumplan las condiciones que Hayek fija para ese tipo de distribución de bienes públicos) y luego distribuirla como le parezca. El problema es en ese sentido filosófico político. Aquellos que consideren que esa solución hayekiana vulnera derechos de propiedad estarán en desacuerdo…………………………………….
Linda pregunta. Las formas en que el gobierno podría intervenir son varias, no solo obligando a fijar un precio, también comprando el mineral y distribuyéndolo, o subsidiando su compra (claro que en este último caso habría que hacerlo con impuestos, y el subsidio gubernamental podría incitar al monopolista a inflar el precio). Al margen de eso, es un caso extremadamente raro, y con el tiempo lo será más raro aún, en la medida en que sea posible producir sustancias sintéticamente.
Por otra parte, es bueno elaborar una respuesta inteligente a esta pregunta, porque se trata justamente del tipo de cuestión que nos plantearía un crítico inteligente de las ideas liberales: si respondemos que hay que respetar los derechos de propiedad a rajatabla quedamos como unos desalmados, si respondemos que el caso sería una excepción estamos abriendo paso a nuevas excepciones.
(perdón, me olvidé firmar como AL el comment anterior)
Ese es el dilema que esta situación irreal nos plantea: violamos derechos de propiedad o somos desalmados.
Podemos trasladar el caso a otras situaciones más reales como la existencia de hospitales públicos o la educación gratuita. Pensar que estos servicios no serían provistos por nadie si el estado no los brindara sería un error.
En el caso del remedio es igual. La necesidad del mercado para desarrollar remedios alternativos crea incentivos que lo pueden hacer posible.
Me parece que aqui estamos mezclando varias cosas a la vez.
Un tema seria si es posible identificar a algunos precios como precios de monopolio. Yo diria que los precios de monopolio son precios no contestables o no competibles (no si estas palabaras existen….).
Y el ejemplo en cuestion creo que sirve para ilustrar ese punto. Dado que la enfermedad no es elastica a los precios y si el mineral en cuestion no tiene sustitutos podriamos definirlo de esa manera.
Si eso legitima a el gobierno a apropiarse del recurso es otro tema. Yo diria que no, pero igualmente diria que es casi seguro que el gobierno intervenga independientemente de que eso desincentive la investigacion de largo plazo para encontrar alternativas.
Gustavo en un mail da el ejemplo de Maradona, que tambien es un recurso unico. Creo que la diferencia con Maradona es que es mucho mas sustituible y la nacesidad de ganar un partido puede parecer menos necesaria que curar a gente de una enfermedad mortal.
Me dejo pensando Gustavo con el tema de los recursos espeficos y la imposibilida de la tendencia
al equilibrio en ese contexto. Me parece un punto muy piola que quiero pensar mas.
Sobre el caso del Hayek y la naciente del rio supong que el common law ya debe haber ensayado alguna respuesta porque parece un caso no tan hipotetico.
Yo sin saber mucho de derecho diria que el rio de alguna manera le pertenece a todos los que estan a la vera del rio y no sola al propietario de la naciente.
Ivo
Me parece que un punto a considerar es el de la visión dinámica de los procesos económicos. Uno puede colocarse en un punto “x” y advertir que quitándole un poco de plata a cada una de las personas a las cuáles les sobra, se puede curar la enfermedad de otras que no tienen con qué pagar los remedios.
En ese contexto parece eficiente la intervención estatal y la limitación de los derechos de propiedad.
Pero cuando uno deja de lado la “foto” y ve la “película”, advierte que los incentivos y desincentivos que se crean a partir de admitir la violación de la propiedad, serán perjudiciales en el futuro.
De allí que durante mucho tiempo el derecho de propiedad o la libertad individual hayan sido defendidos como derechos naturales, o como principios, porque más allá de su eficiencia en el caso concreto para mejorar el nivel de vida, el respeto de la regla es lo que permite a todos acomodar sus actos de un modo en principio más eficiente.
El caso de los ríos, como dice Ivo, ha sido resuelto por el common law, y al día de hoy existen derechos de pesca, por ejemplo, en regiones de Escocia.
Una visión evolutiva del mundo nos muestra que antes de que un intelectual se pusiese a pensar en su gabinete qué pasaría si el dueño de las tierras altas construye un dique que perjudica a los demás, eso ya ocurrió en los hechos, y entonces no había una autoridad que decidiese. Era ponerse de acuerdo o la guerra de clanes.
En general la gente se terminó poniendo de acuerdo (a veces luego de pelearse un poco) y así nacieron una serie de normas consuetudinarias y acuerdos individuales que luego formaron el sistema legal. Muchas restricciones al dominio o servidumbres que hoy existen en Gran Bretaña son el producto de esos acuerdos, y de ese modo la gente encontró una manera de resolver sus disputas sin entrar en guerra.
Por supuesto, que en todo este proceso, el gobierno no estaba involucrado porque, sencillamente, no existía.
Ricardo.
Yo me permito agregar que coincido con Rothbard en que en un mercado libre todos los precios son de mercado, pero incluyo en esos precios de mercado a los precios de monopolio como Mises los explica…………… O sea: para mí la relación lógica entre precios de monopolio misianos y precios de mercado rothbardianos no es de exclusión sino de inclusión (los últimos forman una clase dentro de la clase de los de mercado).
Ante todo le digo a Ivo que eso de que Maradona es mucho más sustituible me parece un exabrupto difícil de perdonar, pero bué…
Sobre la tendencia al equilibrio, envié otro email donde me corrijo. Tendencia a la coordinación (o a una tasa uniforme de interés) seguiría habiendo; lo que persistiría es una diferencia en el precio del recurso originario exclusivo (sea factor trabajo o factor tierra).
Está bueno el comentario de Ricardo Rojas acerca de la visión evolutiva del mundo. Rescato dos cosas para el debate.
La primera es el comentario de que se arribó a una solución “a veces luego de pelearse un poco”. Aquí diría que estamos entonces sólo ante otra forma de violencia: en lugar de la violencia del estado contra los particulares tenemos la violencia entre particulares. ¿No es acaso que el estado asume al monopolio de la fuerza para evitar la violencia entre particulares cuando son incapaces de ponerse de acuerdo por la vía pacífica (algo muy frecuente en el homo sapiens)?
La otra cosa es la siguiente: si mantenemos una visión evolutiva del mundo, ¿no es acaso otro producto de la evolución el hecho de que el gobierno, desde hace ya bastante tiempo y en muchos lugares, intervenga para resolver este tipo de cuestiones?
Gustavo
Es que tal vez en un mundo donde las instituciones sociales evolucionan espontáneamente, el derecho de propiedad es también evolutivo, lo cual implica……….. “No definido de una vez y para siempre”.
Me parece que la violencia ha estado presente a lo largo de la historia en el desarrollo de todas las instituciones, ya sea como producto de ella, o para tratar de evitarla.
La idea lockeana de que las personas deciden voluntariamente juntarse y pactar la creación de un gobierno civil para evitar la violencia entre los individuos, me parece que no resiste la confrontación histórica. Hume, entre otros, me parece que explica bastante bien que esto nunca ha ocurrido.
El único caso más o menos parecido a la idea lockeana puede ser el de Estados Unidos, pero ni siquiera allí me parece que la gente haya pensado realmente que constituia un gobierno para que proteja sus derechos. De hecho, la desconfianza en la creación del gobierno federal puede advertirse de manera elocuente en los debates federalistas-antifederalistas.
El problema además es que si se ve el problema como proceso dinámico, quienes hoy constituyen un gobierno con el argumento de que servirá para evitar la violencia privada, probablemente mañana queden sometidos a la violencia del gobierno.
No me parece que los Padres Fundadores de Estados Unidos hayan pensado que el gobierno, en nombre de la seguridad nacional, aguna vez iba a tener la facultad de detener personas sin pruebas y mandarlas a Guantánamo sin juicios ni derechos.
El monopolio de la fuerza es el gran tema en discusión. Y una pregunta para los liberales clásicos es, por qué cuestionan el monopolio económico y defienden el monopolio político?
Ricardo.
Pero tu pregunta, Ricardo, ¿no es precisamente la respondida por Nozick en Anarchy, State and Utopia? No digo que sea necesariamente correcta, pero sí que fue una respuesta……………
¿Por qué aceptar el monopolio de la fuerza? Mi argumento es que en un mundo donde el equilibrio político (ie, el régimen político que perdura apra siempre) es tan irreal como el equilibrio económico, no puede existir ninguna garantía de que los derechos individuales siempre se vayan a respetar. En esas condiciones, la existencia de una autoridad que cuenta con el monopolio de la fuerza sobre un territorio determinado: a) Puede reportarnos algunas ventajas, y b) Aunque no lo hiciera, tampoco podríamos evitar su aparición. Podemos implementar mecanismos para limitar al estado; nada más.
Para el que disienta con esta idea, ahí va mi (muy larga) justificación:
Una disputa entre dos hombres se puede resolver por tres vías:
a) Apelación a una autoridad común. Aquí el problema es, ¿por qué la parte derrotada aceptará el fallo que lo perjudica? A veces el prestigio del árbitro será suficiente, pero en otras será necesario el uso de la fuerza.
b) Uso horizontal de la fuerza. Aquí una de las partes se impone sobre la otra, pero no por vía indirecta (ie, por el uso de la fuerza de parte de un tercero), sino por vía directa.
c) Acuerdo/negociación. Aquí se evita el uso de la fuerza física, pero tb puede haber coacción, por ejemplo si una parte acepta menos de lo que inicialmente reclamaba porque es consciente de que en caso de llegar a las manos, va a ser derrotada por la otra.
Obsérvese que ninguno de estos mecanismos puede garantizar el respeto irrestricto de las libertades individuales: con cualquiera de ellos puede suceder que la parte ganadora sea la que haya violado los derechos de terceros. Entonces, hay que pensar en un “second best”. Y ahí hay dos motivos, estrechamente relacionados, para pensar que el recurso a la autoridad común (ie, al monopolio de la fuerza) es la mejor solución posible:
a) Puede brindar más estabilidad que las demás alternativas, y con menores costos. Si cada vez que tenemos que decidir una disputa vamos a ir a la guerra, o a negociar bajo la amenaza de la espada, viviríamos en un mundo altamente impredecible (salvo en casos de abrumadora superioridad material de uno de los bandos, los resultados de un conflicto armado siempre son muy azarosos), y además tendríamos que destinar buena parte de nuestros recursos a prepararnos para la guerra. Si en cambio existe una autoridad que hace cumplir normas conocidas de manera razonablemente predecible, los costos de resolver las disputas van a ser mucho menores. Eso justifica el establecimiento del estado mediante un contrato.
b) Y si no hay contrato, no importa: los otros mecanismos también harán surgir un estado. Si una de las partes vence a la otra en un conflicto armado, no se limitará resolver a su favor el caso particular que las enfrentó; también aprovechará para desarmarla y dominarla. Con la amenaza del uso de la fuerza se llega a un resultado similar, aunque más tortuoso.
En otras palabras, si alguna vez estamos bajo un “velo de ignorancia”, vamos a elegir un estado (ie, un monopolio de la fuerza) para que resuelva las disputas: es lo que más nos conviene. Y si el velo de ignorancia no se materializa nunca, no importa: los acontecimientos igual conducirán a la aparición de entes que tengan el monopolio de la fuerza sobre un territorio determinado. En cualquiera de los dos casos, lo mejor que podemos hacer no es pretender que el estado puede no existir, sino buscar mecanismos para controlarlo.
Una cosa es que exista la posibilidad de que aparezcan grupos que intenten detentar el monopolio de la fuerza sobre un territorio (eventualidad) y otra cosa es que se fomente esta circunstancia creando expresamente un gobierno, dotándolo del monopolio de la fuerza y de su instrumento fundamental, que es la facultad de cobrar impuestos.
Por eso, entre otras cosas, los constituyentes norteamericanos, a pesar de estar creando un gobierno limitado a la protección de los derechos, reservaron a los habitantes el derecho de armarse para protegerse, si fuese necesario, del propio gobierno.
Me parece que el mundo evoluciona de tal manera y con tanta rapidez, que incluso los argumentos de Nozic deberían ser en alguna medida reexaminados. Y algunas sugerencias de los libertarios más serios, paulatinamente, podrían tener más verosimilitud gracias al avance de la tecnología.
Los que me conocen saben que en este punto yo navego en dos aguas: ninguno de los argumentos en favor de la existencia de un gobierno con monopolio del uso de la fuerza me convencen, porque en el fondo a todos les encuentro algùn grado de inconsecuencia. De alguna manera suenan igual que los justificativos de intervención del gobierno para resolver “fallas de mercado” o “asimetrías de información”.
Pero por otro, también sé que en la práctica, es casi inevitable que exista un gobierno. Como creo que dijo Buchanan en el prólogo a un libro de ABL: “soy un anarquista intelectual”.
Lo importante, me parece, es no aceptar plácidamente que la intervención de un gobierno sea inevitable siempre, sino seguir buscando medios para limitar su acción a la mínima expresión.
Esto se vincula con otro tema que, como me parece que excede a lo que se está discutiendo aquí, lo voy a postear en la página sobre objetivismo, y es el de la atribución del gobierno a cobrar impuestos.
Ricardo.
Creo que los últimos comentarios de Adrián Lucardi y Ricardo nos llevan de a poco a otro debate. Abrimos entonces un nuevo tema o post, más allá de que se pueden seguir agregando comentarios a este debate también.
Para volver al debate, yo quisiera saber la opinión de los demás sobre mi re-clasificación de los precios….. O sea, que los de monopolio son una clase de los precios de mercado………….. Para Rothbard, si hay precios de mercado entonces NO hay de monopolio, y yo estoy diciendo que sí, que los hay, como una clase de la clase de los precios de mercado……………………